Las principales causas de la pérdida auditiva

La pérdida auditiva aparece de forma repentina o puede desarrollarse de manera gradual y no solo afecta nuestra capacidad para escuchar, sino también a la vida diaria y hasta la salud emocional. 

Algunos factores, como la edad, son inevitables, pero muchos otros no, como la exposición prolongada a ruidos fuertes, infecciones, ciertas enfermedades y el uso inadecuado de medicamentos recomendamos. 

Si te preocupa tu audición o ya has notado ciertos cambios, entender por qué sucede, es el primer paso para proteger tu capacidad de escuchar y disfrutar plenamente de los sonidos que te rodean. 

¿Cuáles son las causas principales de la pérdida auditiva? 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más de 466 millones de personas sufren hipoacusia discapacitante, y es posible que la cifra aumente a 900 millones para 2050. 

La buena noticia es que, en muchos casos, es posible identificar las causas de esta pérdida. A continuación te exponemos algunas de ellas:  

– Exposición prolongada a ruidos fuertes. Ya sea en el lugar de trabajo, en eventos como conciertos, o incluso al usar auriculares a volumen elevado, los ruidos intensos dañan progresivamente las células sensoriales del oído interno, conocidas como células ciliadas. 

¿Qué significa esto? Con el tiempo, la exposición continua incide en la capacidad para captar sonidos agudos.  

– Envejecimiento natural (Presbiacusia). Es una causa común de disminución de la audición en personas mayores de 60 años. Por lo general, afecta ambos oídos de manera gradual y, al igual que con otros procesos naturales del envejecimiento, es difícil de notar al principio. 

– Infecciones del oído medio. La condición conocida como otitis media, se caracteriza por acumular líquido detrás del tímpano, afectando la capacidad para conducir el sonido. Si bien suelen ser temporales y tratables, cuando son recurrentes o graves causan daño a largo plazo. 

– Acumulación de cerumen. Aunque parece una causa menor, el exceso de cerumen (o cera en el oído) bloquea el canal auditivo y afecta temporalmente la audición.  

– Factores genéticos. Si tienes antecedentes familiares de pérdida auditiva, es posible que exista una predisposición a desarrollarla a lo largo de tu vida. En estos casos, la condición aparece desde el nacimiento o se desarrolla más tarde debido a una combinación de factores.  

– Traumatismos en la cabeza o el oído. Un golpe fuerte en la cabeza o una lesión en el oído daña las estructuras delicadas del sistema auditivo, desde el tímpano hasta el oído interno. Este tipo de lesión provoca una pérdida auditiva temporal o permanente, dependiendo de la gravedad.  

– Medicamentos ototóxicos. Estos incluyen ciertos antibióticos, quimioterapias y fármacos utilizados para tratar problemas graves de salud. Aunque estos tratamientos suelen ser necesarios, es crucial que estés informado sobre sus posibles efectos secundarios a nivel auditivo. 

– Enfermedades crónicas. La diabetes y la hipertensión están vinculadas a la pérdida auditiva. Estas condiciones inciden en el flujo sanguíneo hacia el oído interno y con el tiempo dañan las células que permiten escuchar. 

– Malformaciones congénitas. Afectan diferentes partes del oído, desde el canal auditivo externo hasta el interno. Aunque muchas de estas condiciones suelen diagnosticarse al nacer, en algunos casos, no se manifiestan hasta años después.  

– Otras afecciones del oído interno. Entre ellas se encuentran la enfermedad de Ménière y la otosclerosis. Estas dolencias suelen ser progresivas y causan otros síntomas como vértigo o tinnitus. 

Tipos de pérdida auditiva 

Se clasifica en varios tipos, según su origen y características:  

– Conductiva. Ocurre cuando el sonido no viaja correctamente a través del oído externo o medio hasta el oído interno. Suele ser temporal y muchas veces se puede tratar, ya que está vinculada a problemas como: 

  • Otitis media.  
  • Acumulación de cerumen. 
  • Perforación del tímpano. 
  • Problemas con los huesecillos del oído medio.  

– Neurosensorial. Ocurre cuando hay un daño en las células del oído interno o en el nervio auditivo, que es el encargado de transmitir la información sonora al cerebro. Entre las causas más frecuentes están:  

  • Envejecimiento. 
  • Exposición a ruidos fuertes. 
  • Factores genéticos. 
  • Enfermedades o infecciones.  

A diferencia de la conductiva, la neurosensorial no suele tener una solución quirúrgica. Sin embargo, hay dispositivos y soluciones auditivas como los audífonos o los implantes cocleares, que mejoran significativamente la capacidad de escucha y, con ello, la calidad de vida de las personas afectadas. 

– Mixta. Como su nombre lo indica, es una combinación de la conductiva y la neurosensorial. Esto significa que tanto el oído externo o medio como el interno resultan afectados.  

Un ejemplo podría ser una persona que sufre una acumulación de cera (pérdida auditiva conductiva) y al mismo tiempo tiene un daño en las células sensoriales del oído (pérdida neurosensorial). 

– Súbita. Es una condición que se presenta de forma repentina, generalmente en uno de los oídos. Sucede de un momento a otro, muchas veces sin una causa aparente, y suele acompañarse de un zumbido en el oído o vértigo. Esta es una emergencia médica y requiere atención inmediata.  

Las causas son diversas, desde infecciones virales hasta problemas de circulación en el oído interno. 

– Bilateral vs. unilateral. Dependiendo si afecta a uno o ambos oídos, se clasifica como: 

  • Unilateral (solo un oído). 
  • Bilateral (ambos oídos). 

Las causas varían y la solución también dependerá de si el daño es conductivo, neurosensorial o mixto.  

¿Cómo se puede evitar la pérdida auditiva? 

Prevenir la pérdida de audición implica adoptar medidas. Aquí te dejamos algunas recomendaciones sencillas:  

  • Protección auditiva. Usa tapones para los oídos o protectores en ambientes ruidosos, como conciertos, obras de construcción o al usar herramientas eléctricas. 
  • Controlar el volumen. Para ello aplica la regla de los 60/60. Es decir, escucha al 60% del volumen durante no más de 60 minutos diarios. 
  • Descansos. Si estás expuesto a ruidos fuertes, realiza pausas regularmente para permitir que tus oídos se recuperen. 
  • Evitar el uso de hisopos de algodón. Limpiar el oído con estos palillos recubiertos puede empujar la cera más adentro y causar bloqueos o daños. 
  • Tratar las infecciones a tiempo. Consulta a un médico si tienes síntomas como dolor o secreción. 
  • Mantener una buena higiene. Limpia tus oídos de manera adecuada y evita la acumulación excesiva de cera. 
  • Revisiones auditivas regulares. Realiza chequeos periódicos, especialmente si tienes antecedentes familiares de pérdida auditiva o si trabajas en ambientes ruidosos. 
  • Evitar medicamentos ototóxicos. Consulta a tu médico sobre los efectos secundarios de ciertos fármacos que pueden dañar la audición. 
  • Estilo de vida saludable. Mantén una dieta equilibrada, haz ejercicio regularmente, evita el tabaco y el alcohol, ya que estos afectan la salud auditiva. 

Los mejores audífonos para la pérdida auditiva 

La elección de audífonos para personas con pérdida auditiva depende de varios factores, como el tipo y grado de la condición, las preferencias personales y el presupuesto. Aquí te presentamos algunas de las opciones disponibles:  

– Audífonos BTE (Retroauriculares). Ideales para pérdidas auditivas que van desde leves hasta profundas. También son conocidos por ser fáciles de usar y mantener, por lo que se han convertido en una excelente opción para quienes buscan comodidad y funcionalidad. 

El dispositivo se coloca discretamente detrás del oído, con un tubo delgado y transparente que se introduce en el canal auditivo y conduce el sonido. Esta solución es perfecta si valoras un ajuste cómodo y accesible. 

– Audífonos RIC (Auricular en canal). Si estás buscando una combinación de potencia y discreción, representan una opción magnífica para pérdidas auditivas de leves a profundas. 

Tienen un diseño que deja el oído abierto y transmiten el sonido a través de un tubo casi invisible, lo que los hace prácticamente imperceptibles. A diferencia de otros modelos, no requieren un auricular hecho a medida, lo que agiliza su adaptación.  

– Audífonos ITE (Intrauriculares o invisibles). Son una solución fantástica para pérdidas auditivas leves o moderadamente severas. 

Están diseñados a medida para ajustarse al canal auditivo, lo que significa que se colocan completamente dentro del oído y son casi invisibles. Nadie notará que los llevas, pero tú sí percibirás una gran diferencia en tu capacidad para escuchar.  

En GrandAudition contamos con una gama amplia de alternativas para asegurarnos de que encuentres la mejor solución para ti. Desde los modelos más potentes hasta los más discretos, nuestros audiólogos están preparados para asesorarte en cada paso. 

Por eso, no solo buscamos ofrecerte los audífonos más avanzados, sino también un servicio excepcional, con un equipo humano de confianza que siempre está dispuesto a brindarte apoyo. 

Tu salud auditiva empieza aquí. Agenda una cita y da el primer paso hacia una mejor audición. 

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